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sábado, 25 de febrero de 2012

Sarda o verdel en albóndigas

Poco verdel y muchos barcos.

Desembarcar doce o quince cajas, y eso los más agraciados, es sinónimo de que la jornada ha ido mal. Fatal. El verdel no ha aparecido y los barcos regresaron a puerto igual que salieron. Pero la circunstancia no preocupó a los patrones. Lo asumen a cuenta de su experiencia, ya que resulta relativamente normal que la flota salde casi en blanco las primeras jornada de la costera hasta dar con el pescado. Y, claro, con tan raquíticas pesquerías, la cotización en lonja alcanzó un precio nada habitual.
En Santander se pagaron a 2,39 euros el kilo los 3.481 kilos puestos en tierra por los 34 barcos que regresaron con capturas. En Santoña, tres cuartos de lo mismo: los 5.600 kilos que descargaron 40 barcos se subastaron a 2,53 el kilo. Y en Colindres se pusieron a la venta 2.040 kilos entre 2,52 y 2,35 euros.
Cudillero, Luarca, Puerto de Vega, Foz, Burela, Celeiro, Viveiro, Camariñas, Cambados, O Grove, La Guardia... Pasear por los muelles de Santander o Santoña permitía un repaso de geografía, de los puertos del Cantábrico y Atlántico de donde proceden buena parte de los pesqueros que acuden a la costera del verdel, también denominado sarda o caballa. Pocas veces la dársena del Pesquero santanderino va a presentar una estampa como la de ayer por la tarde con un centenar de barcos pesqueros de toda condición y modalidad -solo ayer el Centro de Control del puerto contabilizó 101 entradas- amarrados y abarloados tras una dura pero infructuosa jornada de pesca.
Los tripulantes, con caras largas de cansancio y decepción, llenaban las machinas. Su ir y venir provocaba un inusitado ajetreo que ya no se recordaba en la zona, aunque durante poco tiempo. Hoy a las cinco de la mañana comienzan a faenar y el rancho y catre del barco les esperaba.
«Muchas horas, pero poco trabajo», se lamentó un marinero del 'Esmeralda III', barco con base en el puerto asturiano de Oviñana (Cudillero). «Pero igual que hemos empezado suave, a lo mejor mañana mismo regresamos con el cupo cubierto», apostillaba su patrón, Fidel Álvarez, que puso en la lonja santanderina 13 cajas de verdel, lo que vienen a ser unos 150 kilos y unos 350 euros para los cinco tripulantes. El barco salió de su puerto el domingo por la tarde, hizo noche en plena mar y de amanecida comenzó a faenar. A pesar del flojo inicio, ese patrón asturiano está convencido de que la campaña del verdel va a ser inferior en duración a la del pasado año (apenas tres semanas) porque hay más flota que nunca. «Enseguida agotaremos el cupo», anticipa.
El gallego Jesús Lage, al mando del 'Cielo Azul', con base en el puerto lucense de Celeiro (Viveiro), desembarcó cinco cajas de verdel tras una mala jornada frente a Suances. Y es de la misma opinión respecto a la brevedad de la costera: «La cuota la cubriremos fácil en dos semanas», dice. Para quien viene a la costera por primera vez, y encima regresa a puerto sin nada, como ayer el 'Arean' de O Grove, en Pontevedra, «el día no pudo ser peor. No lo esperábamos así. Solo queda aguantar», relataba su patrón, Paquito Domínguez. Otro debutante en la costera, el 'Gómez Suárez' de Camariñas, regresó con cuatro cajas (unos cincuenta kilos) después de cubrir la víspera más de 250 millas desde su base en la provincia de La Coruña para sumarse a esta costera.
Y mientras los barcos de artes fijas amarraban, zarpaban los de cerco, la mayoría con destino a aguas de Ondárroa. Si los primeros faenan desde que despunta el día hasta primera hora de la tarde, los cerqueros trabajan a lo largo de toda la noche para regresar a puerto a primera hora de la mañana. Entre unos y otros, alrededor de quinientos barcos, la flota se halla esparcida entre aguas de Santander y de San Sebastián a la espera de que el verdel aparezca en masa. «Caballa va a haber para todos... cuando salga», relata un marinero asturiano. «Mientras tanto, volveremos con cuatro cajas».
http://www.eldiariomontanes.es/

viernes, 24 de febrero de 2012

Fallece un pescador en la bahía de Santander.

Cayó al agua cerca de la grúa de piedra


Un hombre de 63 años, conocido popularmente como 'El Vasco', ha fallecido al caerse al agua de la Bahía de Santander, a la altura de la Grúa de Piedra, donde al parecer, según informa la Policía Local, se encontraba pescando, ya que había una caña de pescar en el lugar de los hechos.
Dos agentes de la Policía Local de Santander se lanzaron al agua para intentar rescatar al hombre pero cuando lo sacaron del mar ya no daba síntomas de vida.
El suceso, en el que intervinieron agentes de la Policía Local, Policía Nacional y personal sanitario del 061, tuvo lugar en torno a las siete y media de la mañana. Los agentes policiales se personaron en el lugar tras recibir la llamada del 112.
Hasta el lugar de los hechos se acercaron, entre otros, el alcalde de Santander, Iñigo de la Serna, y el concejal de Protección Ciudadana, Antonio Gómez.

martes, 21 de febrero de 2012

Desaparece uno de los tripulantes del pesquero 'El César'.

En el dispositivo de búsqueda por los litorales de Asturias y Cantabria se ha movilizado dos helicópteros y varias embarcaciones de Salvamento Marítimo
El Centro de Salvamento Marítimo en Gijón, dependiente del Ministerio de Fomento, está coordinando la búsqueda de Felipe Peñil, de 54 años y uno de los dos tripulantes del pesquero 'El César' (con base en el puerto de Bustio -Asturias-), que cayó al mar a unas tres millas al noroeste de San Vicente de la Barquera (Cantabria). 'El César' se encontraba en esos momentos en la mar en plena costera del verdel.
La alarma la dio el pesquero 'Mares del Señor', que contactó con 'El César' y llamó a Salvamento Marítimo a las 5.55 horas.
El tripulante de 'El César' informó de que eran dos en el pesquero y su compañero había caído al agua, según señala Salvamento Marítimo en un comunicado.
En el dispositivo de búsqueda por los litorales de Asturias y Cantabria se ha movilizado dos helicópteros y varias embarcaciones de Salvamento Marítimo.
También participan patrulleras de la Guardia Civil y una treintena de embarcaciones pesqueras.
Las labores de búsqueda por tierra las llevan a cabo efectivos de Protección Civil y de la Guardia Civil.

El tiempo aguanta y nos deja pescar.

Bueno como el tiempo sigue estando bueno y nos deja pescar, volvemos a la carga a darles un poco de comida a las truchas.
El día venía precioso.
La mañana poco a poco iba levantando y saliendo el sol con fuerza.

El socio haciendo unos aparejos.

Un profesional de la pesca.

La primera.


La báscula no engaña, 2,5 Kg de trucha.

Otra que viene.

Descansando después de comer.

Empezaba el viento a mover el agua.

Al final un par de ellas, el día entretenido, y buena compañía.

sábado, 18 de febrero de 2012

Por fin, un buen día de todo.

Por fin volvemos de nuevo a pescar, ya que entre unas cosas y otras llevábamos unos cuantos días sin tocar escamas.
La mañana preciosa, pero con una buena helada, cuando hemos llegado estábamos bajo cero, según ha salido el sol la cosa ha mejorado por momentos y hasta nos hemos tenido que quitar las chamarras.
La helada era maja.


El día empezaba con fuerza y sol.



Nada más echar la cañas hemos tenido dos picadas seguidas y las dos se me han escapado una de la misma orilla y por cierto era preciosa,otra que se ha enganchado y se ha quedado con el azuelo y plomo.
A media mañana hemos conseguido la primera.

La segunda

Tercera

Un descanso para comer algo y relajarnos, poca cosa que el socio está a régimen y tenemos que moderarnos un poco.

Un buen día.

Poco a poco recogemos y para casa, a esperar otro día.

lunes, 13 de febrero de 2012

Cien personas protestan contra el relleno de la dársena de Raos.

Supone ganar al mar una superficie de 75 campos de fútbol.



Los mariscadores de la bahía y las asociaciones Ría y SEO/BirdLife denuncian un proyecto «insostenible desde el punto de vista ambiental, económico y social»
«Nosotros no estamos en contra del Puerto, pero creemos que en la bahía hay sitio para todos», asegura Pedro Bedia, miembro de la Cooperativa La Campanuca, que acoge a 64 mariscadores del arco de la bahía de Santander. Denuncian que el relleno de la dársena de Raos «será el golpe definitivo» al sustento de sus familias. El proyecto de la Autoridad Portuaria supone ganarle al mar una superficie de 75 campos de fútbol para poder acoger a los gigantescos barcos Panamax -con las dimensiones máximas permitidas para cruzar el Canal de Panamá, es decir, doce metros de calado y 32,3 metros de manga-. Una adaptación que ya se ha hecho, o se está haciendo, en los puertos de Bilbao, Gijón, Barcelona y La Coruña, entre otros.
Todavía no se ha anunciado cuándo comenzará el relleno, pero el presidente de La Campanuca dice que, sobre el papel, está previsto que los trabajos duren unos diez años. «Teniendo en cuenta la media de edad de los mariscadores será una jubilación anticipada», asegura. Su compañero Pedro Bedia insiste en que «no es negocio» volver a rellenar parte de la bahía: «Existen alternativas como la construcción de un puerto exterior o la redistribución de los espacios del puerto, pero seguimos machacando esta bahía que tanto decimos querer».
El delegado en Cantabria de la asociación de aves SEO/BirdLife, Felipe González, también denuncia el proyecto de la Autoridad Portuaria: «Hemos presentado varias alegaciones y desde hace años hemos visto con mucha precaución todos los planes para esta zona, que pensamos que debe quedar a salvo de cualquier crecimiento portuario; más que nada porque la bahía ya ha soportado un 60% de ocupación de su superficie natural».
El presidente de la Asociación Ría, también presente en la manifestación, explica que el relleno de la dársena es «un proyecto insostenible desde el punto de vista ambiental, económico, social y cultural». Diego Cicero asegura que si finalmente se rellenan 750.000 metros cuadrados de bahía se producirá «la destrucción completa de un patrimonio que está protegido tanto por las directivas europeas como por la legislación española».
La Asociación Ría, que trabaja por la recuperación del entorno más dañado del arco de la bahía, el estuario de Boo, lamenta que el proyecto de crecimiento portuario supone convertir la bahía en un «desierto y dejarla destrozada» para las futuras generaciones. «Y no estamos hablando ni de pájaros, ni de peces, ni de lo bonito que es el medio ambiente, sino de la base de nuestra economía».
Cicero también valora la pérdida sociocultural que puede suponer para Santander: «Supone perder las raíces de la actividad económica más antigua de la bahía y la posibilidad de vivirla, porque si perdemos el marisco también perdemos el pescado; todo el potencial de la bahía como ecosistema».

sábado, 4 de febrero de 2012

Catálogo Daiwa 2012

http://www.daiwa-france.fr/catalogue_daiwa_2012.html